El Faro

RELATOS DE LA HISTORIA DE MOTRIL

LA GRAN EXPLOSIÓN DE LA CASA DEL CONCEJO DE MOTRIL EN  1620

MANUEL DOMÍNGUEZ -Historiador. Hijo Predilecto de Motril-

El edifico civil más importante de la ciudad de Motril es la Casa del Cabildo o del  Ayuntamiento, sede de la Corporación Municipal y, por lo tanto, centro neurálgico del gobierno local de la ciudad.

Desde 1480 existía en la legislación real disposiciones destinadas a obligar a todos los pueblos de la Corona a la construcción de casas públicas dedicadas exclusivamente al gobierno municipal y después de la conquista de nuestra localidad por el ejércitos de los Reyes Católicos y concedido el autogobierno a la entonces villa en las capitulaciones con los mudéjares motrileños en septiembre de 1500, se establece la Casa del Cabildo en la actual calle de Zapateros, ocupando el mismo edificio donde había estado la administración municipal musulmana y lindante con la mezquita mayor, que se había consagrado en 1492 como la primera iglesia parroquial motrileña bajo la advocación de Santiago Apóstol. En  esta casa del Ayuntamiento musulmán se estableció el primer gobierno municipal cristiano y la cárcel, edificio que sufrió el asalto de los berberiscos en la noche del 3 de diciembre de 1507.

Según parece, en 1517 este primer edificio municipal estaba en mal estado y amenazada ruina en algunas de sus dependencias por lo que el Concejo decidió abandonarlo y a partir de 1519 las sesiones de cabildo empezaron a celebrarse en una casa particular que se alquiló para que sirviese de sede al citado Concejo Municipal.

En 1537 se acordó construir un nuevo edificio para la Casa de la Villa, para lo que se adquirieron  y tomaron a censo unos terrenos en la Plaza Mayor pertenecientes a la marquesa de Valera y otros colindantes propiedad de la familia Agreda, hasta poseer un total de 150 metros cuadrados de solar. Se terminó la obra de este edificio en 1541 y estuvo a cargo de los maestros de obras Juan de Luciana y Bernabé de las Peñas,  costó 150 ducados. De esta casa capitular tenemos muy pocos datos, solamente que tenía dos plantas de altura y que se pintó exteriormente en almagre y blanco. La conclusión de la obra fue tasada por los maestros albañiles de Granada Juan el Bahalí y Blas del Pino.

Plano de 1631 para la construcción de una nueva casa del Concejo tras la explosión de 1620

En este edificio se estuvieron realizando las tareas de gobierno municipal hasta que en octubre de 1620 siete galeras turcas que antes habían atacado y saqueado Adra, vinieron a la playa de Motril con la intención de desembarcar y atacar la villa, pero ante el importante número de soldados que se mandaron desde Granada, dos compañías de 100 hombres, una Motril mandada por el capitán Martin López de Moncayo y otra a Salobreña al mando del también capitán García de Rivera; y las compañías de vecinos que acudieron a defenderla no se atrevieron a hacerlo, contentándose con quemar algunos barcos anclados junto al peñón de Salobreña. Debido a la inminencia del ataque hubo que armar rápidamente a todos los vecinos disponibles y como la pólvora para los mosquetes y arcabuces se guardaba en la Casa Cabildo allí fueron a sacarla sacarla un regidor, un alférez y varios vecinos  para distribuirla entre los hombres que irían a defender la playa. Con la premura de repartir la pólvora a vecinos y soldados, ese viernes 16 de octubre del citado año de 1620, un  alférez intento abrir un barril de pólvora con una daga y dando accidentalmente un golpe con la punta del puñal en un clavo de la tapa del barril, saltó una chispa que provocó una gran explosión, percibida por la gente como un terremoto, y un pavoroso incendio que destruyó prácticamente todo el edificio municipal y la cárcel que se encontraba a sus espaldas, produciéndose la muerte de  unas 40 personas, además de los presos que se abrasaron todos.

Muchos cuerpos se encontraron a trozos esparcidos por los tejados de las casas colindantes, otros murieron carbonizados y muchos aplastados al derrumbarse el edificio. Una enorme tragedia donde perecieron muchos motrileños entre  los que se encontraban Juan Francisco Gutiérrez Ramírez, Juan de Padilla Delgadillo, Juan Salmerón, Luis de Salcedo, Antonio Díaz de Lara, Ontiveros el boticario y Luis de Bretes.

La villa se quedó de nuevo sin edificio municipal y el Concejo para celebrar cabildo debía reunirse en el mesón que había en la calle Puerta de Granada o en la casa del alcalde mayor, hasta que el 3 de septiembre de 1631 se llegó al acuerdo se construir un nuevo Ayuntamiento sobre la ruinas del anterior, nombrándose como comisarios de la obra al alcalde mayor Diego de Valcárcel, y a los regidores Estefano de Mortara y Juan de Molina Salcedo, quienes prepararon las condiciones de la obra de albañilería y de la carpintería, organizando la subasta, que fue adjudicada el 21 de octubre a los maestros albañiles motrileños Isidro Lachica y Juan Ruiz y a los carpinteros Juan Martín y Juan Muñoz, por un precio total aproximado de 2.000 ducados.

La obra se remató completamente, tras bastantes problemas económicos, en 1730 y para recuerdo histórico se colocaron a ambos lados de la puerta de entrada dos cartelas de piedra con las fechas de inicio y terminación, las mismas que se conservan hoy en el actual edificio municipal, cuya fachada sigue siendo la misma que se proyectó en el siglo XVII.

URL: http://elfaromotril.es/?p=113664

Escrito por ElFaro en 6 nov 2018. Archivado bajo Opinión. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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